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Ideas de decoración: La mejor fiesta de Halloween en un piso ¡terrorífico!

Kate Jordan
Kate Jordan
Autor: houzz

¿Qué pasaría si un aficionado a la estética gótica decide organizar una fiesta de Halloween ‘a lo grande’ en su casa? El resultado lo puedes ver en esta vivienda en Berlín: un piso de 150 m2 que se transforma en un espacio realmente terrorífico gracias a una decoración inmejorable tras 1.500 horas de trabajo.

La idea de celebrar una fiesta en Halloween surgió en 2015 en una tienda de decoración de un mercadillo de Diusburgo, Alemania. Marcus Kauth, diseñador de páginas web y fotógrafo de moda gótica en su tiempo libre, paseaba con sus dos compañeras de piso cuando los tres se preguntaron: "¿Por qué no hacemos una fiesta de Halloween?"

Esa frase no presagiaba lo que sucedió poco después. De hecho, de aquella fiesta se ha seguido hablando muchos meses después. Por eso, este año también se celebra. La preparación ha sido todavía más terrorífica, morbosa y espeluznante que el año pasado.

Unas 1.500 horas de arduo trabajo han invertido Marcus Kauth, su compañera Stefanie Krause, Elena Geiger y su madre, Ndja Kauth, para decorar la casa este año.

Los preparativos empezaron a mediados de agosto. El día que se tomó esta foto estaban los cuatro muy cansados porque habían pasado la noche en vela dando los últimos retoques. También contaron con la ayuda del padre de Marcus, Heiner Kauth.

El terrorífico viaje comienza en el pasillo

La decoración de la fiesta gira alrededor de dos temas: el primero es las muñecas. Para este tema se han inspirado en la mítica película 'Chucky, el muñeco diabólico' . Kauth y sus amigas han adquirido todas las muñecas a través de la web ebay.

Gran parte de la decoración se ha adquirido en un anticuario del barrio de Schildow (Berlín).

El reloj de pared está colocado encima de un armario que el propietario ya tenía. Para Halloween, Marcus lo remodeló ligeramente y lo convirtió en la particular casa de muñecas que se ve en la imagen.

En su origen, los clavos no formaban parte del reloj. Pero se han añadido a la estructura de madera para dar más miedo. Ni Tim Burton lo habría hecho mejor en una de sus películas de terror.

Esta vitrina iluminada también se ha redecorado para Halloween. La muñeca, con una corona de espinas, tiene un aire realmente perturbado.
 

La decoración floral del pasillo está cuidada hasta el más mínimo (y diabólico) detalle.

Al final del pasillo se encuentra el comedor con el piano.

En esta habitación comienza el segundo tema recurrente de la fiesta: el laboratorio. Los ingredientes para las tinturas y los líquidos para los experimentos peligrosos los ha repartido por toda la vivienda el ‘chiflado profesor Kauth’: alma de esta fiesta.

Para reunir y colocar todas las botellas se han invertido 1.500 horas de trabajo. Las etiquetas están hechas con papel artesanal. Primero se han teñido con té, una vez secas se planchan y luego se imprimen las letras con una impresora. Después, en vez de cortarlas se rompen según la medida deseada imitando el efecto envejecido. Por último, se oscurecen con una esponja para darles un toque antiguo.

Las botellas también tienen un tratamiento que imita el acabado antiguo: “Las hemos frotado con pegamento para madera. Después, aplicamos una laca mate y para conseguir el efecto polvoriento las cubrimos con ceniza de madera”, cuentan.

Por supuesto, cada botella se rellena con hierbas y ramas del bosque. En total hay 220 botellas y frascos, una auténtica locura.

“Encontrar las pequeñas cúpulas de cristal que se ven encima del piano fue un auténtico reto”, cuentan los propietarios. También las compraron en ebay.

Frente al piano, y escondido tras la puerta del pasillo, se encuentra el laboratorio, en medio de espeluznantes cuadros y objetos.

Los instrumentos del laboratorio los encontraron por ebay procedentes de un médico de Baviera que cerró su consulta.

Los tableros proceden de un cuartel abandonado que Marcus descubrió y utilizó como escenario para sus fotografías. En las barras de hierro del mueble han enrollado el hilo de telaraña. “Mi padre me ha ayudado con los preparativos: desde las etiquetas hasta enhebrar los hilos. Nos ha ahorrado muchísimo trabajo”.

Los cuadros de la pared junto al laboratorio muestran la meticulosa decoración de la vivienda. Son hologramas del videojuego 'Haunted Memories', que reproducen fotos de retratos históricos, algunos con caras de terror.

Además de las muñecas antiguas hay numerosas figuras de zombies. Proceden del mercadillo de la ciudad de Duisburgo, en la que surgió la idea de esta fiesta. El preferido de los dueños es este mayordomo terrorífico que mueve la cabeza mientras sirve a los comensales con gesto amenazante. Se activa con el ruido.

Los esqueletos de ciervos los encontraron en un antiguo rastro de Salzburgo, donde uno de los propietarios vivió algún tiempo. Otros huesos, esta vez de vaca, que están dentro de los tubos de ensayo, también los encontró en un mercadillo.

“Pregunté al comerciante cuanto quería por ellos y me contestó que 10 euros. Me pareció una ganga y los compré inmediatamente”. Se trataba de huesos de ganado que habían sido pasto de los perros de un pastor, pero que tienen un valor decorativo enorme.

En el otro extremo de la habitación se encuentra la zona de comedor. Las ramas de la pared se sujetan con clavos aptos para cuadros de gran peso.

Estas botellas con etiquetas fueron parte de la decoración de la fiesta del año pasado. Mientras hacíamos las fotos para este reportaje, los dueños nos decían que todavía les faltaba añadir un poco de polvo y telarañas para darles un toque de miedo. Junto a la mesa del comedor hay un rincón donde se apilan los frascos pequeños y los instrumentos quirúrgicos.

El gramófono situado en la esquina de la derecha (detrás de la mesa de comedor) se compró a propósito para la fiesta al anticuario del barrio de Schildow (Berlín). Cuando se le da cuerda toca la canción “había una vez un músico”: escrita en 1932 por el compositor austriaco Friedrich Schwarz.

Un amplio pasillo adornado con ramas y telarañas conduce desde la zona de comedor hasta el gran salón y dormitorio. El follaje y las ramas de abedul son auténticas y proceden del bosque de Hennigsdorf. El grupo de amigos se fue al bosque con una furgoneta y en total recogieron siete carretillas de follaje y ramas. Después se han limpiado y secado para que no haya bichos ni moho en el apartamento.

El pasillo está vigilado por un muerto viviente

Las densas ramas que parecen árboles se han montado sobre una estructura de madera con tres patas y una base que se disimula con ramas. La madera de la base también procede del bosque.

"No fue nada fácil integrar la televisión en la decoración –dice el dueño–. Durante la fiesta ponemos películas de terror de los años veinte. Son películas que normalmente tengo en casa y que no tengo que alquilar”.

"Por fin he podido utilizar mi vieja cruz española”, comenta el propietario. “Es de hierro fundido y es del s. XIX. Antes de que surgiera la idea de esta fiesta la guardaba en un armario escondida”.

En la pared hay una bandada de murciélagos. Colgando de la lámpara de araña, y del armario, hay zombies espeluznantes.

El próximo 31 de octubre acudirán unos 25 invitados a esta fiesta para disfrutar de este universo del terror. “Hay gente que viene de muchas partes de Alemania: desde Münster a Colonia. Tenemos muchas solicitudes para entrar a la fiesta, ya que fue un auténtico éxito el año pasado. Pero tan sólo hemos invitado a los amigos más cercanos”.

También este muñeco zombie se despierta en vida. Cuando se acciona, surge de la tierra rugiendo sobrecogedor.

El dormitorio es como una cripta espeluznante

Durante la fiesta no se exige disfrazarse, pero muchos invitados se animan a hacerlo. “El año pasado Elena y Stefanie fueron vestidas de conejitas playboy zombies, con orejas y colas sangrantes. Yo era un rockero zombie. También teníamos un hombre lobo, un unicornio zombie y una monja zombie. La fiesta se alargó hasta las siete de la mañana y ni un solo invitado se fue antes”.

Normalmente sirven un bufé con aperitivos y cocktails en tubos de ensayo. La vajilla consiste en botellas de colores con nombres para que los invitados se sirvan ellos mismos.

Algunos meses antes de la fiesta son los propios dueños los que han de convivir con esta decoración terrorífica. “Es muy divertido”, dicen. En cualquier caso, la fiesta de Halloween en esta casa se ha convertido en sólo dos años en toda una tradición.

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