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Los agricultores advierten de una escasez de alimentos frescos si no se recolectan a tiempo

Gtres
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Autor: Redacción

En los campos de media Europa escasea la mano de obra para recolectar la fruta de temporada por causa del coronavirus. Los agricultores avisan de que sus cultivos se pueden echar a perder si no hay trabajadores en el campo, lo que podría llevar a una escasez de alimentos a medio plazo. Mientras algunos gobiernos ya piden a quien no esté ocupado que ofrezca su ayuda en el campo.

Desde Huelva hasta Hamburgo, desde Newcastle hasta Nápoles, la situación se repite. La cosecha necesita recogerse para que no se eche a perder, pero no hay mano de obra suficiente para recolectarla tiempo, debido a la pandemia del coronavirus.

Por un lado, están las medidas de confinamiento decretadas por los gobiernos que incluye el cierre de las fronteras para muchos trabajadores temporales del campo. Por otro, el miedo de los que ya estaban aquí de salir a calle, o juntarse con mucha gente el en puesto de trabajo.

En España, para la recolección de la fresa la mayoría de los trabajadores proceden de Marruecos y Rumanía. Ahora muchos de ellos no han llegado al destino donde ganar un jornal. “Se puede lidiar con una sequía, inundaciones o heladas, pero nunca nos hemos enfrentado a esto”, afirma a Bloomberg Cristóbal Picón, agricultor de la zona de Huelva. "Puedo amortiguar una mala cosecha, pero cuando tienes el 80% de tu producción lista para ser recolectada y nadie para hacerlo, uno lo que siente es impotencia. No sabemos cómo va a terminar esto", concreta Picón.

La preocupación de los agricultores se extiende por toda el Viejo Continente, que ‘pelean’ por encontrar personas, generalmente temporeros del este europeo o del norte de África, para recolectar estos productos. Las fresas y los espárragos ya se están pudriendo en España, Italia o el sur de Francia. Más al norte, los productores de todo tipo de verduras, cebollas o de guisantes, están preocupados sobre qué hacer a medida que avanza la temporada de crecimiento de primavera y verano.

Con estos problemas de producción y laborales, ya hay gente del sector preocupado por una escasez de productos en las grandes ciudades, ante los problemas que están teniendo para vender sus productos. Los mercados al por mayor sufren restricciones y el transporte de abastecimiento, pese a ser una prioridad de todos los Estados, sigue sufriendo algunos retrasos.

En Francia, por ejemplo, se espera que unos 200.000 trabajadores temporales del campo no se presenten este año. La asociación de agricultores italianos Coldiretti estima que el país tendrá poco más de 100.000 trabajadores extranjeros.

En Alemania, la ministra de Agricultura, Julia Kloeckner adelantó que de los 30.000 trabajadores migrantes en marzo y 80.000 en mayo, solo se ha presentado una peque parte de los jornaleros. "La situación laboral a lo largo de toda la cadena de suministro de alimentos se encuentra bajo una tensión inmensa", afirmó Kloeckner a la prensa. "El número de trabajadores de los países vecinos está disminuyendo rápidamente".

Una solución en los parados nacionales

Algunos países están abogando por desplazar a los trabajadores del sector hostelero, restaurantes, hoteles y tiendas cerrados por la pandemia, para que llenen el vacío en la agricultura.  El ministro de Agricultura francés, Didier Guillaume, pidió a cualquiera que no tenga trabajo apoye "para que todos podamos comer".

El Gobierno alemán, por su parte, ha creado una web que anuncia miles de empleos en el campo aún sin cubrir. Una iniciativa similar en Austria cuenta ya con 7.000 personas inscritas para recolectar alimentos, pero el gobierno ha afirmado que el país necesita tres veces más suscritos.

"Llamo, sobre todo, a los jóvenes que actualmente no trabajan y que no tienen hijos o abuelos que cuidar", destacó la ministra austríaca del Trabajo, Christine Aschbacher. "Necesitamos cada mano amiga", concretó.

Pero por muy buenas iniciativas y anuncios de los políticos, el mayor problema surge con el transporte de la ciudad, donde residen la mayoría de los parados por la situación provocada por el coronavirus, al campo donde se encuentra el trabajo. A esto se añade, el aumento de los costes laborales, la menor experiencia de los jornaleros o la disminución de la producción. "Hace seis semanas nadie se preocupaba de dónde proviene nuestra comida, y de repente todos hablan de ella", afirmó Jack Ward, jefe del grupo industrial British Growers.