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Vivir dentro un gasómetro en la palaciega Viena (fotos)

Creative commons
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Autor: Noelia Ferreiro (colaborador de idealista news)

Revitalizar unos depósitos de gas para convertirlos en modernas viviendas es algo que podría sonar descabellado, especialmente si el lugar en cuestión es la siempre suntuosa y palaciega Viena. Sin embargo, esto es lo que llevaron a cabo los cuatro arquitectos (entre ellos Jean Nouvel), que se encargaron de reciclar cada uno de los tanques que, durante un siglo, sirvieron para proveer a la ciudad de alumbrado económico.

El Gasometer de la capital austriaca había sido construido de 1896 a 1899 como una fábrica modernista de gas, la mayor de toda Europa, que estuvo en funcionamiento hasta 1984, cuando se impuso el uso del gas natural. Entonces las enormes instalaciones fueron desarmadas, quedando sólo en pie los populares gasómetros: cuatro contenedores cilíndricos de 70 metros de altura y 60 metros diámetro, que conservaron las paredes exteriores de ladrillo rojo.

Gracias a un plan de rehabilitación de espacios industriales, lo que en el siglo XlX parecía imposible se convirtió, a principios del XXl, en un área residencial y comercial, con pisos habitables en las plantas superiores, espacios para el trabajo en las plantas medias y una gran zona comercial y de esparcimiento en las plantas bajas.

Cada uno con su personalidad, aunque unidos entre ellos a través de varios puentes para facilitar el movimiento, en los tanques que conforman el complejo encontramos viviendas, apartamentos de estudiantes, oficinas, tiendas, auditorios, jardines internos, terrazas y estructuras eco-friendly que hacen de este viejo espacio unos de los hitos del paisaje Urbano de Viena.

Más allá de la innovación arquitectónica, los gasómetros han desarrollado un reconocido carácter comunitario entre sus vecinos, hasta tal punto que han inspirado numerosos estudios y tesis de urbanismo y psicología. Nombrados por letras de la A a la D, estos gigantes (dicen que la Gran Noria de la ciudad cabría en cada uno de ellos) son claramente visibles, si el clima lo permite, desde la llegada en avión.