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Un chalé pierde las vistas al mar y el Supremo condena a la promotora a devolver el dinero al cliente

Más de medio millón de euros

Autor: Redacción

El Tribunal Supremo ha anulado la compra de un chalé porque ha perdido sus “increíbles vistas al mar”. El promotor describía la casa como “un mirador privado” a tan sólo 40 minutos del centro de Barcelona, pero la construcción de una vivienda delante de la suya terminó con el mayor atractivo del chalé: sus vistas. Los compradores recurrieron a la Justicia y ahora el Supremo ha condenado a la promotora a devolver todo el desembolso realizado por estos, aunque la realidad es que la empresa se encuentra liquidada y tendrán muy complicado recuperar su inversión, según publica Cinco Días.

Más de medio millón de euros. En concreto, 663.400 euros. Esta es la cantidad que depositaron una pareja ilusionada con vivir en una vivienda con una panorámica al alcance de muy pocos. Y esta es la cuantía -más el IVA y los intereses generados- que deberían de recibir los mimos individuos tras contemplar -y nunca mejor dicho- como sus “increíbles vistas al mar” se convertían en una mirada hacia otro edificio levantado justo delante de su hogar privándoles de la imagen idílica al océano que prometía la promotora.

Esta batalla legal comenzó con una denuncia presentada ante el Juzgado de Primera Instancia número 12 de Barcelona después de que, tras adquirir el chalé piloto de la promoción en octubre de 2009, los compradores comprobaran que en la parcela contigua, situada justo donde esperaban las publicitadas vistas al mar, otra residencia levantada por su propia promotora, Bluegreen Village SL, construía un piso adicional al previsto que les dificultaba vislumbrar ya el Mediterráneo.

En este sentido, la pareja alegaba que en ningún caso pensaban que la construcción de una vivienda delante de la suya acabaría con sus vistas, porque entendían que las casa seguiría el mismo patrón que la suya: un sótano y una planta baja. Por este motivo reclamaron la resolución del contrato.

El juez les dio la razón en 2014 y la promotora recurrió ante la Audiencia Provincial de Barcelona, alegando que según el Código Civil el vicio en el consentimiento debe afectar a la sustancia del contrato, es decir a la propiedad en sí y no a sus vistas. Pero el tribunal también dio la razón a los clientes, en 2016, y el asunto acabó en el Supremo.

El problema para los compradores es la situación actual de la promotora: liquidada tras entrar en concurso voluntario de acreedores en marzo de 2018. Esto complica mucho la indemnización que ha dictado la Justicia.