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Qué pasa con la vivienda comprada sobre plano tras la paralización de las obras

Los retrasos no serán penalizados por tratarse de una situación de fuerza mayor

Gtres
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Autor: Redacción

Las grandes promotoras han detenido las obras de 170 promociones hasta, al menos el próximo 9 de abril, debido a la crisis del coronavirus. Asprima, la asociación de promotores de Madrid, calcula que en total son 157.000 viviendas en construcción las que sufrirán este parón de la actividad promotora. De alargarse más esta paralización, se producirán retrasos en la entrega de las viviendas en construcción.

La compraventa de vivienda sobre plano ha vuelto a ser una práctica generalizada tras la crisis inmobiliaria. Uno de sus principales atractivos son los descuentos y las facilidades de pago, pero entre los riesgos están los retrasos en la entrega de la casa al comprador final.

Este tipo de compra sobre plano se suele formalizar mediante un contrato privado de compraventa, una vez obtiene licencia de edificación la promotora. Salvador Salcedo, socio de Ático Jurídico, recuerda que la principal obligación que asume el comprador es el pago del precio. Lo habitual, durante la ejecución de las obras, es que se establezcan una serie de pagos que deberá ir abonando a cuenta del precio. El precio restante se satisfará cuando terminen las obras, y a la firma de la escritura de compraventa ante notario.

A cambio, la promotora se compromete a ejecutar las obras según las características y calidades establecidas en el contrato, así como a entregar las viviendas dentro de un plazo. Aunque puede haber penalizaciones en caso de incumplimiento, lo cierto es que, con la situación actual de crisis sanitaria y económica, el escenario cambia. Porque esta situación podría calificarse como un supuesto de caso fortuito o fuerza mayor, ya que el covid-19 puede ser un hecho imprevisible, inevitable e irresistible.

En este sentido, el artículo 1.105 del Código Civil establece muy claramente que “nadie responderá de aquellos sucesos que no hubieran podido preverse o, que, previstos, fueran inevitables”.  Precepto que podría resultar  aplicable a la pandemia del Covid-19 que estamos padeciendo.

Por tanto, si concurren tales circunstancias no sería exigible penalización alguna por el retraso a la promotora que incumpla. Ante las dificultades por parte de los compradores de abonar en plazo los pagos, muchas promotoras han decidido aprobar moratorias.

“Es conveniente evitar que estas situaciones se judicialicen. Lo más razonable en algunos supuestos es que las partes alcancen acuerdos. Pactos en los que cabría otorgar al comprador una moratoria para atender los pagos. Y ello, a cambio de conceder al vendedor una ampliación del plazo de entrega de las viviendas”, sentencia Salcedo.

Si finalmente se acuerda una ampliación del plazo de entrega de la vivienda, es conveniente que el promotor prorrogue el seguro para garantizar la devolución de las cantidades entregadas a cuenta por el comprador, según lo previsto en la Ley de Ordenación de la Edificación.